Tuesday, May 17, 2011

HIDROAYSEN Y TINQUILCO (PUCÓN) por Erg Rosenmann

Temuco, el Jueves 9 de mayo pasado, la organización social Comité Tinquilco (Pucón) suscribió ante notario la mayor parte de los derechos de agua del Río Quinchol.

Sobre el agua y las energías, no todo es negocio o represas o paisajes con torres. Hay excepciones y hasta buenas noticias!!. Tinquilco es una extraña excepción de propiedad comunitaria o colectiva de derechos de agua de caudal considerable. Y es que logramos sortear todos los obstáculos que pone la ley de aguas para impedir que una comunidad las recupere, como en nuestro caso. Para entender el significado, permítanme hacer una introducción al tema.

En la tradición de América Latina la propiedad del suelo y del agua están jurídicamente enlazadas, siguiendo el antiguo derecho agrario ibérico. Sólo en Chile existe desde 1981 una legislación (concebida en Estado de Excepción) que permite transar derechos de agua en forma separada del suelo, generando dos mercados que operan en forma independiente (O.S., FAO, 2008). La mayor debilidad de la legislación chilena sobre aguas son, la omisión de criterios territoriales y ecosistémicos del servicio hidrológico y la protección de los usos ambientales, recreativos o de caudales ecológicos de las cuencas (OCDE/CEPAL, 2005), toda vez que los derechos de agua han sido asignados casi en su totalidad a usuarios generalmente distintos de las comunidades locales (Dourojeanni y Jouravlev, 1999a). En efecto, cerca del 80% de los derechos de las aguas no consuntivas (NC, aguas que se devuelven, generalmente de uso hidroeléctrico) pertenecen a ENDESA y más del 15% han sido adquiridas por otras empresas y privados, no habitantes ni propietarios locales. Una insignificante porción de aguas (menos del 1%), se mantuvo agregada a los derechos y propiedad ancestral de unas pocas comunidades indígenas. De organizaciones sociales territoriales o funcionales, nada, o quizás casi nada.

El origen del problema esta en el Código de aguas, que presenta la entrega de aguas como concesión o derecho de aprovechamiento, pero en los hechos entrega propiedad sin plazos ni costo alguno y permiso solo para usos “productivos”, excluido el uso ambiental o uso “in situ” para el eco-turismo (U.Austral 2000). Menos aun se refiere a la participación local de quienes reciben, protegen y encausan, aguas arriba. Si hay agua disponible, simplemente la DGA entrega el derecho. Casi todo listo para el procedimiento e institucionalidad ambiental que le sigue. En este contexto legal, no es de sorprender la resolución de HidroAysen, si bien la opinión pública y académica nacional no participó en las decisiones sobre el uso del agua y sus impactos, lo más absurdo es que no participó como debiera, de la sesión de derechos de agua hecha por su propio Estado.

Lo que pasó en nuestra comunidad de Tinquilco fue una salvedad.

Para dimensionar imaginen una analogía para Hidroaysen: un día del año 1990, alguien de la Región de Aysén o de Chile, se entera por la prensa que la empresa Hidroaysen solicitó aguas NC de los ríos Baker y Pascua. Luego, antes de 3 meses, una organización regional o nacional sin fines de lucro (¿el mismo Estado?), solicita las mismas aguas y para el mismo propósito. Antes del remate, y luego de 3 años de presión pública, solo presentando argumentos, evidencias y persuasiones del estilo anterior, Hidroaysen, salvando su prestigio, acepta desistir de su solicitud por un poco de dinero. ¡¡Y las aguas se recuperan para la vocación regional y nacional!!.

Efectivamente, firmamos ante notario la adquisición de casi todas las aguas no consuntivas para el Comité Tinquilco (promedio 1,5 m3 de agua y potencial Mini-hidroeléctrico de 2,5 Megawatt). Todo empezó cuando el 27 de junio de 2007, un ciudadano francés residente en Chile, ingresa a la DGA una solicitud de D. de A. de aguas de 2,9 m3/segundo. Un vecino se enteró casualmente en un pequeño aviso del Diario, de modo que contratamos asesoría técnica de un Ingeniero hidráulico cuyo pago lo reunimos en dos semanas, a través de una cuota extraordinaria de socios. Se trató de impedir la aprobación de tal derecho presentando muchas y argüidas Oposiciones junto a CONAF y Municipalidad de Pucón, las cuales, a la postre, no sirvieron de nada. Sin embargo, dio resultado la presentación de una solicitud de aprovechamiento de aguas de características similares, ingresada al mes siguiente. El objetivo estratégico y de consenso de la solicitud de aguas del Comité Tinquilco fue competir con la solicitud original para impedir sucesivas solicitudes no consuntivas de captación al Río Quinchol o Lago Tinquilco, y desde luego impedir su uso hidroeléctrico. Sin embargo, la recomendación técnica fue terminante, había que consignar explícitamente en la solicitud el mismo propósito de uso hidroeléctrico presentada por el competidor, cuyo fin fue competir por la adquisición del agua en disputa y no ser descalificado por la DGA por proponer un uso no considerado por la ley (había consenso para señalar uso ambiental o “in situ”)

Un año después, el Comité apostó por el desistimiento de la solicitud de la otra parte para impedir el remate y adquirir así todos los derechos de agua para el Comité. A cambio, la otra parte pidió el valor comercial de 30 millones. El Comité no es comercial de modo que solo ofreció “compensar” económicamente con un monto razonable y posible de reunir entre vecinos. Después de varios meses, de mucho persuadir y discutir, logramos un acuerdo por $ 4,5 millones una semana antes de la resolución de remate. Cerca de 40 vecinos del Comité aportaron $3.670.000, la Sociedad École de Pucón, donó $500.000 y los amigos de Tinquilco la diferencia. La transacción se realizó en octubre de 2010 y la resolución DGA de constitución de derechos a favor del Comité al mes siguiente. Seguidamente, la asamblea general del Comité resuelve y establece en actas, la determinación de no vender ni traspasar por ningún motivo los derechos de agua adquiridos.

Sin embargo, la viabilidad de participar en un proyecto de minicentral hidroeléctrica entró en discusión al interior del Comité Tinquilco, poco tiempo después de ingresar la solicitud. En parte, esto se ha evaluado por una obligación legal, difícil de sortear. Es un pago anual excesivo por concepto de patente o multa, por no usar la energía solicitada, que habría que pagar en 2 años más, so pena de la pérdida de los derechos. Para los especuladores de aguas es una buena medida, a nosotros, organización sin fines de lucro, nos damnifica, definitivamente una ley no diseñada para nosotros…Por otra parte, la idea también tomó fuerza a raíz del indiscutido impacto ambiental creciente que recibe y seguirá recibiendo Tinquilco y la falta de regulación, con o sin proyecto. Hay incertidumbre, pues los recursos que dejaría la participación en la renta serían considerables y podrían ser ocupados exclusivamente en una gestión ambiental permanente de supresión o mitigación de dichos impactos. Y también es indiscutible el impacto ambiental de una minicentral. La cuestión es que aun no conocemos bien las magnitudes y signos de los impactos de uno y de otro…y aunque existen lecturas distintas, tratamos de no dañar nuestra mayor fortaleza: la confianza mutua en la honesta intención de todos y cada uno, de querer conservar la biodiversidad y el paisaje de Tinquilco.

Y a raíz de estudiar el tema, aprendimos que Hidroaysen no es la única alternativa. Las minihidro sin represas son de mucho menor impacto ambiental. En Francia hay más de 2000, el potencial en Chile es superior, y solo hay 20 funcionando y en construcción. Si se proyectaran (fomentaran) solo 1000 minihidros de pasada, las más pequeñas y de menor impacto (2,7 mw), podríamos superar el total de energía que generarán las 5 megacentrales de Hidroaysén.

Probablemente, la concepción de bienestar basado en el “crecimiento económico” seguirá dominando, de modo que Tinquilco, así como las demás cuencas (eco)turísticas de Chile, irá perdiendo su paisaje original. Esperamos al menos, que la experiencia de esta comunidad, que ahora tiene el control de las aguas que la recorren, contribuya tarde o temprano, a la esperada discusión nacional sobre el uso y propiedad de las aguas.

Erg Rosenmann

Vicepresidente Comité de Protección y Desarrollo Sustentable de Tinquilco

comitetinquilco@gmail.com

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